viernes, 22 de junio de 2012

Os vosos bos momentos

O prometido é débeda e tal como anunciaba na publicación do pasado venres día 8, hoxe o blog contén as fotografías que me enviastes recollendo eses "bos momentos vosos que sempre estarán aí", alegrándovos a vida, e de paso, hoxe que os compartides, alegrándonos a nós. 




Chelo foi a primeira en mandarme as súas fotos e como ela é a personificación da xenerosidade, non enviou unha senón varias das súas “cousas boas”, dende un arco que semella un escenario de película ás súas fragas queridas, pasando pola paisaxe eternamente vermella das Médulas... 


Josito, coñecedor profundo da comarca e arredores, ademais de defensor de causas xustas e mil cousas máis, comparte con nós o faro da Frouxeira nunha toma chea de calma e ensoño... 


Flo é vital, sabe que os bos momentos están en calquera sitio, só hai que saber atrapalos e desfrutalos, estaredes de acordo en que con este acerta de cheo...



Antonio, pura emoción, trata con esa sensibilidade tan especial as persoas e capta coma ninguén a luz e os sentimentos que desprenden... 




Lola á a viva imaxe da paz e da felicidade, cos seus amorosos compañeiros de viaxe, achéganos varios dos seus momentos doces ao longo e ancho deste mundo... 



Lo tráenos a ledicia compartida das Pepitas nun Ferrol cheo de cores e descóbrenos a grandeza da pedra aos ollos da súa inseparable Lira, como non...




Willi e Mari preséntannos un dos membros da súa gran familia numerosa, Saoma Amadou, que se sabe retratado, e moi mimado!! e posa coma o profesional que é... 



Tere, como non podía ser doutro xeito, escolle o seu Ferroliño da alma, con ese orgullo de "ferrolá de toda a vida" e o seu Covas, principio e fin de todas as cousas boas... 


E o amigo Edu, que leva o formiguiño da fotografía no corpo, usa calquera "dispositivo" que atope no seu peto para compartir con nós unha paraxe natural prodixiosa, das tantas que temos en Galicia. 


Moitas grazas a Chelo, Josito, Flo, Antonio, Lola, Lorena, Willi e Mari, Tere e Edu. Repetiremos a experiencia noutra ocasión por aquilo de que a felicidade, se é compartida, é máis... e parafraseando á amiga Chelo, salutem plurimam.



 


viernes, 15 de junio de 2012

Una habitación con vistas

Ya sabéis de mi pasión por el cine así que siempre encuentro similitudes entre lo real y lo cinematográfico. De la misma manera que el excéntrico señor Emerson cede su habitación para que las damas disfruten de una ventana con vistas a la maravillosa ciudad de Florencia, yo hoy os propongo otra habitación con vistas en un escenario alucinante: el Cabo Prioriño. En este entorno el paisaje es abrupto e imponente, el granito y la roca se adentran en el mar y en días claros permite ver A Coruña y todo el Golfo Ártabro.
El puerto exterior, con su incesante actividad industrial, es un mirador excepcional sobre el océano; sus moles de piedra contrastan con la batería de Viñas, del siglo XVIII, y conviven con un observatorio de aves que es una ventana al inmenso mar frente al faro. Junto a ellos, el Centro de Interpretación de Prioriño, un excepcional ejemplo de arquitectura integrada en el espacio convertido, hoy, en una verdadera habitación con vistas... al horizonte. Os recomiendo esperar a la puesta de sol, el espectáculo es grandioso.





























viernes, 8 de junio de 2012

Las cosas buenas siempre estarán ahí

Saturados como estamos de noticias catastrofistas, de cifras inverosímiles que nos suenan a chino a los de a pie, descubriendo a diario verdaderas tragedias cercanas, y ante un futuro realmente incierto, se agradecen mensajes como el que pude ver hace unos días en varios soportes publicitarios. Os hablo de una conocida marca de leche que se promociona con la imagen de unos pies tumbados sobre la hierba, evocando la placidez de un paseo por el campo con una reparadora siesta posterior, y acompañada de este eslogan: "las cosas buenas siempre estarán ahí".
El caso es que gracias al anuncio acabé recordando y reviviendo algunos de esos detalles, esas vivencias que te sitúan de nuevo en el mundo, ese universo de cada uno de nosotros, hecho de pequeñas cosas esenciales, independientes de los mercados esos y la macroeconomía, esas que nos proporcionan bienestar, momentos de felicidad, disfrute, paz, sosiego, y esa sensación de que no necesitas nada más, que te recargan las pilas y te hacen fuerte, capaz, que te reconcilian con el mundo, que te proporcionan optimismo... algunas de ellas protagonizan la publicación de hoy, con un San Xurxo de arena virgen sólo alterada por las cabriolas de Liriña y sus amigos... Si os apetece, enviadme a mi correo una fotografía vuestra que represente "esa cosa buena que siempre estará ahí" y me encantaría hacer una publicación colectiva de todas ellas... ¡espero vuestra participación!



























viernes, 1 de junio de 2012

¿Quién es realmente el idiota?


Cada miércoles se reúnen tres amigos en una cena, en la que se disputan el honor de ser el que lleve al invitado más idiota, con el objetivo de reírse a costa del inocente que, por supuesto, desconoce el verdadero propósito de la reunión. En esta ocasión le toca el turno a un funcionario obsesionado con fabricar esculturas de cerillas, presentado como un verdadero plasta. 

El invitado, además de idiota, demuestra ser un gafe para los amigos, en especial para el anfitrión, y en una sucesión de despropósitos y escenas desternillantes, le agudiza un ataque de lumbalgia, consigue que su mujer lo abandone, lo enfrenta a una loca obsesa, hace que un inspector de Hacienda lo investigue... en fin, una sucesión de fatalidades que hacen reir al Jofre en pleno a mandíbula batiente...


... El caso es que después va deshaciendo cada uno de los entuertos y el "presunto idiota" –un soberbio Agustín Jiménez– les da una lección a los tres amigos, reinventando la figura del tonto-listo y resultando que no es tan idiota y simplón como parece...

Seguro que os suena este argumento de haber visto la original anteriormente, pero “La cena de los idiotas” protagonizada por Josema Yuste, Agustín Jiménez y Félix Álvarez “Felisuco” –espectaculares los tres– y que disfrutamos sobre el escenario del Teatro Jofre hace unas semanas, no tiene nada que envidiarle a otras adaptaciones de este clásico del humor: diálogos con mucha chispa, atractiva escenografía, secundarios que imprimen un ritmo trepidante, plasticidad, enredos y gags antológicos, mucho sentido del humor y una moraleja final, como todas las buenas historias: ¿quién es realmente el idiota?