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martes, 31 de octubre de 2017

Hágase la luz

Atrás quedan los ‘posados robados’ a la señora María, a mi madre, hermana y demás aliados artísticos dispuestos a dejarse inmortalizar por mi flamante y delicioso artilugio: de bote de ColaCao a cámara oscura sin perder nunca ese aroma dulzón impregnado en su ‘carcasa’...

Despúes vendría la ‘Halina’ heredada de mi hermano, convertida en compañera inseparable y testigo de nuestras aventuras más allá del portal de casa... Años más tarde, ya con 16, cuando el territorio de caza se había ampliado a buena parte de la comarca, y mi interés por la fotografía, lejos de mitigarse, aumentaba exponencialmente, recibí el mejor regalo, por inesperado y porque llegó en el momento justo, de pronto todo encajaba: esa 'Nikon' me mostraría definitivamente el camino.

Eran cámaras muy intuitivas, en las que la mecánica te enseñaba la relación vital entre luz y sensibilidad, obturador, diafragma, velocidad... conceptos que son la esencia misma del hecho fotográfico y que, sin embargo, suenan a arameo en el mundo digital de hoy, de imágenes visibles e inmediatas, no latentes.

Desde muy pequeño, siendo un niño todavía, fantaseaba con la idea de ser fotógrafo, dedicarme en cuerpo y alma a este oficio maravilloso, pero ni en mis mejores sueños podría imaginar que acabaría contando el mundo desde el visor, retrataría la vida, el dolor, el arte, la entrega, el sudor, la tierra, la espiritualidad, la poesía, el tiempo, la belleza, el amor... y la inmensa felicidad que me sigue proporcionando cada momento soñado de luz que es música para mis ojos y espero para los vuestros.

Montes do Invernadoiro. 'Galicia e os camiños de Santiago'. Xacobeo

Javier Olleros. 'Cociñeiros, paisaxes e produtos'. Rest. Culler de Pau. Grupo Nove
Soldador. Artabro Samdeu
Rape negro. Xoán Crujeiras. Rest. Bido. Grupo Nove


José Mercé
'La familia de Pascual Duarte', Tomás Gayo Producciones

Patinha
Taky. Catering Boketé. Grupo Nove
FCT Ferrol Container Terminal
Genesal
'Las Minas Puerto Flamenco'
Arquitectura. Barrio da Magdalena. Ferrol


viernes, 30 de septiembre de 2016

Cocinando emociones

Es tiempo de cocineros. Protagonizan portadas en medios de todo el mundo, son líderes de opinión, ocupan el primetime en televisión, marcan tendencia en moda, se cotizan en publicidad...
Es de justicia que ocupen un lugar preferente, ya era hora, sobre todo si esta visibilización se traduce en la profundización en su trabajo, en los años de formación, en el empeño diario por ofrecer al comensal lo mejor, lo que está en su mejor momento y que mejor define su cocina... Conozco de cerca la profesión. Soy hijo de cocinero de gusto refinado, exquisito y enamorado de su oficio y sigo muy vinculado a la cocina que se hace en Galicia, registrando desde hace años la actividad, la evolución y en algunos casos su día a día.
Como siempre que hay sobreexposición, se corre el riesgo de frivolizar y fantasear con carreras fulgurantes plagadas de éxitos, que las hay, pero detrás de todas ellas, también de las que nunca salen del anonimato, hay muchas horas, años de estudio, de entrega, de búsqueda de la excelencia, de minucioso cuidado del producto, de trabajo duro, simbolizado a la perfección por sus manos, sobre las que hoy quiero poner el foco, porque ellas evidencian la intensidad del esfuerzo, del dolor, de la herida... y registran cada territorio conquistado, cada huella, más incluso que el propio rostro.



‘La mano es la herramienta del alma, su mensaje’
Miguel Hernández


























sábado, 29 de marzo de 2014

Culler de Pau: más que cocina


Hay muchas historias de amor, la de Javi con los fogones no es amor a primera vista, aunque el brillo de sus ojos acariciando, por ejemplo, un minúsculo y delicioso tomate de la huerta de Adelina, una de sus productoras de toda confianza, parezca desmentirlo. Sus veranos en la cocina del negocio familiar, cansinos e ingratos en aquellos años de adolescencia, fueron sin embargo el principio de una relación de las que te calan poquito a poco, se consolidan y acaban siendo el motor de tu vida a nivel profesional, y también personal. Porque solo el amor, el genio, la sensibilidad de Javi, alma mater del proyecto, y todo su equipo, inseparables, pueden explicar cómo en pocos años Culler de Pau se ha convertido en destino ineludible de quien busca una experiencia culinaria y humana inolvidable. A cocciones, servicio, temperaturas, tiempo, sabores ajustados y armoniosos, se unen el entusiasmo, la exquisitez, la fidelidad –a los amigos, a la familia, a las raíces, al espacio–, y el resultado es un cóctel de autenticidad y pasión contagiosa por el producto, por el sabor, por la tierra... por la vida, y eso es mucho más que cocina.