Saturados como estamos de noticias catastrofistas, de cifras inverosímiles que nos suenan a chino a los de a pie, descubriendo a diario verdaderas tragedias cercanas, y ante un futuro realmente incierto, se agradecen mensajes como el que pude ver hace unos días en varios soportes publicitarios. Os hablo de una conocida marca de leche que se promociona con la imagen de unos pies tumbados sobre la hierba, evocando la placidez de un paseo por el campo con una reparadora siesta posterior, y acompañada de este eslogan: "las cosas buenas siempre estarán ahí". El caso es que gracias al anuncio acabé recordando y reviviendo algunos de esos detalles, esas vivencias que te sitúan de nuevo en el mundo, ese universo de cada uno de nosotros, hecho de pequeñas cosas esenciales, independientes de los mercados esos y la macroeconomía, esas que nos proporcionan bienestar, momentos de felicidad, disfrute, paz, sosiego, y esa sensación de que no necesitas nada más, que te recargan las pilas y te hacen fuerte, capaz, que te reconcilian con el mundo, que te proporcionan optimismo... algunas de ellas protagonizan la publicación de hoy, con un San Xurxo de arena virgen sólo alterada por las cabriolas de Liriña y sus amigos... Si os apetece, enviadme a mi correo una fotografía vuestra que represente "esa cosa buena que siempre estará ahí" y me encantaría hacer una publicación colectiva de todas ellas... ¡espero vuestra participación!








































