martes, 12 de abril de 2016

En un lugar del paraíso

En la Galicia profunda, a solo unos cuantos kilómetros de Santiago de Compostela, Marta y Roberto te abren las puertas de su hogar-restaurante en un espacio-negocio dimensionado para vivir dignamente, sin renunciar a la familia, y lograr ese equilibrio inestable que es lo más parecido a la felicidad...
Esto es exactamente lo que se respira en O Balado, paz y sosiego, lo que tanto anhelaban Marta y Roberto cuando, hace unos pocos años, contradiciendo la tendencia tan común a los humanos a repetir aquello que les hace daño, decidieron plantarle cara al tiempo, hacerlo suyo, vivir varias vidas en una y volver a empezar. Sin metas, disfrutando del camino.
Esta vez sería en contacto con la tierra, con lo primigenio, con la esencia, en un pequeño gran mundo: más de 7.000 metros de valle fértil, de sombras generosas y humedad que el río Ulla se encarga de mantener, invierno y verano. Una casa familiar que fueron acondicionando despacio, sin prisas, donde cada logro y cada esfuerzo era recompensado con la sonrisa y el ánimo de quien más te quiere, y rodeándose de esos objetos, mucho de ellos recuerdos del pasado, en los que reposa gran parte de la identidad del lugar y sus habitantes.
En Ardesende se vive a otro ritmo, el de las estaciones, y la cocina no es ajena al paso de los días, a su efecto sobre la tierra labrada, los árboles, las mareas, las corrientes fluviales… Su despensa se enriquece con la huerta ecológica que ellos mismos trabajan, las gallinas de Mos criadas en libertad o las anguilas que crecen en la mina de agua a unos metros de la casa y que Roberto convierte en sutiles bocados de placer en tanto que Marta se encarga de presentarlos en mesa con un trato exquisito, profesional, cercano, cálido y discreto al mismo tiempo.
Los de O Balado son sabores con alma de aldea, lejos de la cocina espectáculo y mucho más cerca de la lareira, que te retrotraen a otra dimensión, alimentan el espíritu y te reconcilian con el mundo.


 
























martes, 8 de marzo de 2016

Día de la Mujer?


Fotografías del espectáculo La Minas Puerto Flamenco
durante su actuación en el Auditorio de Ferrol el 20 de febrero de 2016

Hay días perversos en los que las cifras alarmantes sustituyen a terribles tragedias individuales protagonizadas por mujeres, muy a su pesar...  Días en los que los números esconden un interminable reguero de estereotipos, prejuicios, discriminación, violencia hacia las mujeres… Días en los que los gestos efectistas se multiplican, protagonizan portadas, engordan audiencias pero son ineficaces más allá de redimir la mala conciencia de una sociedad enferma, machista y hostil… Días que seguirán siendo inútiles si no se traducen en políticas y actitudes que promuevan la reflexión, la autocrítica, la igualdad y la visibilidad real de las mujeres en todos los ámbitos, desde el doméstico al laboral y social… Sobran los minutos, sobran los silencios, sobran las palabras, sobra hipocresía y falta compromiso.










lunes, 8 de febrero de 2016

Ensaio sobre a cegueira


"Unha epidemia de 'cegueira branca' vaise espallando entre a poboación de forma incontrolable ata se converter nun problema de saúde pública, o que leva ás autoridades desta cidade ficticia a someter a todos os cegos a unha corentena que é en realidade unha viaxe ás tebras, onde non hai ética nin moral e aflora o peor da condición humana".
Terrible argumento, novelado por Saramago e escenificado maxistralmente por Sarabela Teatro que, lonxe de ser ciencia fición, difire ben pouco de realidades televisadas a diario protagonizadas por  persoas que viven o terror da guerra, a miseria, o naufraxio, a indiferenza ou o rexeitamento dos que, dende a nosa burbulla, vemos perigosamente invadida a nosa privilexiada zona de confort e non reparamos, pola contra, no sufrimento e a humillación dos demais.
Ao mestre encantaríalle a magnífica versión de Sarabela, nun máis_difícil_aínda que nos encolle a alma, pero seguro comprobaría con desagrado como o seu profético Ensaio segue sendo espello dunha humanidade indefensa ante a súa cegueira nun mundo tremendamente fráxil e ensombrecido polo salvaxe, a barbarie, a degradación, a inxustiza  e a desesperanza.
























sábado, 19 de diciembre de 2015

Una berza es una berza



Corren malos tiempos para identidades propias entre tantos papanoeles asaltabalcones, ilusiones atrapadas en grandes almacenes y juguetes para no compartir... Así que uno que es terco y esteta por naturaleza, y dado que en esta ventanita al mundo mando yo _con permiso de google, claro está_, quiero felicitaros las fiestas reivindicando la belleza de lo cotidiano, lo cercano, lo que nos hace diferentes, ni mejor ni peor, y abogo por amar lo propio, lo que conocemos desde la raíz, no solo en superficie, y lo hago con una respetuosa reinterpretación de un clásico, Edward Weston, maestro de la luz, la composición y el juego de ambivalencias entre los objetos fotografiados… Con este retrato-homenaje a la berza, la verdura gallega omnipresente en las huertas familiares y uno de esos productos humildes, genuinos y deliciosos más nuestros, dotado de una belleza rotunda, con sus texturas epidérmicas y sus formas casi táctiles, os deseo una Navidad llena de sonrisas, sabores, abrazos, recuerdos y emociones compartidas.